Se trata de un programa de divulgación comunitaria que atiende a los consumidores de drogas y a trabajadores/as sexuales en Seattle. Busca redirigir a esta población hacia la atención en programas sociales comunitarios, evitando su paso por el sistema penitenciario.
Son acompañados por un supervisor del caso, que realiza un diagnóstico inicial. Dependiendo de cada caso, los supervisores pueden proporcionar apoyo financiero, mediante el acceso a fondos específicos, para mantener las necesidades básicas del usuario acompañado por el programa.
Otra estrategia desarrollada por el programa es la asistencia jurídica y la coordinación de la acusación en cualquier otro proceso penal que los participantes tengan pendiente.