Una evaluación de impacto evidenció que los participantes en el programa tenían muchas menos probabilidades de reincidir. La diferencia en las tasas de reincidencia fue de 19 puntos porcentuales entre los adolescentes tratados y los no tratados [1].
El estudio tuvo un diseño cuasi experimental, con una muestra de 142 adolescentes remitidos al tribunal de julio de 2000 a septiembre de 2001 (cifra que representa el 76% del total). El 39% del grupo de tratamiento era de sexo femenino y aproximadamente la mitad tenía menos de 15 años. La mayoría de los jóvenes en el grupo de tratamiento (más del 90%) se identificaron como blancos [1].