Es un programa de educación grupal utilizado en entornos escolares para adolescentes vulnerables a la presión colectiva. El objetivo es interrumpir las agrupaciones entre adolescentes que presentan antecedentes de conducta antisocial y promover actividades educativas y capacitación de habilidades sociales positivas que originan relaciones seguras.
El programa es implementado por el docente y contempla cinco componentes:
1) interdependencia positiva;
2) responsabilidad individual;
3) tutoría en habilidades de colaboración;
4) altas interacciones cara a cara; y
5) evaluación del proceso grupal.