Un estudio controlado aleatorizado (RCT) constató que los hogares beneficiarios experimentaron una mejora general del bienestar. Por ejemplo, el programa redujo la probabilidad de que los beneficiarios vendieran sus pertenencias en 3,3 puntos porcentuales y aumentó la de que compraran alimentos en 4,4 puntos porcentuales. También se observaron efectos positivos en la salud emocional, como la reducción de la ansiedad y las dificultades para dormir, y los beneficiarios fueron más propensos, en el orden del 7,4% en comparación con el grupo de control, a apoyar los programas gubernamentales de transferencia de efectivo [1].
Sin embargo, la iniciativa no tuvo ningún impacto en la violencia de pareja (denunciada por las mujeres que vivían con sus compañeros durante la cuarentena). No obstante, los autores hacen la advertencia de que la ausencia de efectos sobre esta variable puede haberse visto influida por el hecho de que el seguimiento realizado por el proyecto de investigación fue solo a corto plazo.
El estudio evaluó la eficacia del programa en una muestra de 3.462 hogares que ya eran beneficiarios de Familias en Acción y fueron seleccionados aleatoriamente para participar en un RCT. De esos hogares, 1.730 recibieron la devolución del IVA, mientras que 1.732 fueron asignados al grupo de control.