Se trata de un programa de terapia de meditación para mujeres víctimas de la violencia y comorbilidades asociadas (trastorno por abuso de sustancias o trastorno depresivo).
El objetivo es mejorar los resultados de la recuperación y/o los avances relacionados con la salud mental y tratar los síntomas derivados de los traumas y los trastornos a través de la meditación, para lo cual se intenta:
1) desarrollar un estado mental de conciencia plena; y
2) lograr la capacidad de estar presente en el aquí y ahora, en cada momento de la existencia.
El programa consiste en la aplicación de un plan de estudios de enfoque tradicional tibetano centrado en las habilidades de respiración consciente, atención plena, empatía y compasión con uno mismo y con los demás. La intervención dura seis semanas, con dos reuniones diarias de una hora, cinco días a la semana.