Es un experimento diseñado para evaluar la eficacia de las tácticas de patrullaje selectivo en puntos calientes con una alta incidencia de violencia armada. Los agentes asignados a las tácticas de patrullaje selectivo recibieron instrucciones de patrullar lentamente por el punto caliente, evitando iniciar el contacto, a menos que hubiera un delito en curso o la seguridad de un ciudadano o de otro agente estuviera en peligro.
Los agentes asignados a las tácticas de iniciativa propia, además de patrullar lentamente, podrían realizar acciones como controles de peatones, edificios, y vehículos ocupados y desocupados, así como efectuar detenciones y resolver problemas. El experimento se limitó a los turnos de 3:00 a 23:00 y de 23:00 a 07:00, cuando la frecuencia de la violencia con armas de fuego era mayor.