Es un modelo escolar no selectivo y personalizado, implementado en pequeños grupos de niños/as que forman parte de familias de bajos ingresos. El objetivo es reducir la deserción escolar, mejorar el rendimiento académico y aumentar las tasas de ingreso al nivel de estudios superior.
El modelo consiste en la integración de la familia, la escuela y la comunidad a través de un tratamiento individualizado, con instrucciones estrictas y mayor atención. La intervención implica contratar docentes especializados e implementar dinámicas para la aplicación del aprendizaje escolar en situaciones prácticas de la vida diaria de los estudiantes.