Se trata de un programa policial para dirigir recursos policiales adicionales a zonas seleccionadas con altos índices de delincuencia.
Una patrulla adicional compuesta por cuatro policías y un sargento se digirió en tres vehículos a las dos zonas de mayor criminalidad.
El proceso duró 14 semanas, con dos turnos de 4 horas (de 20 a 24 horas) a la semana, en los que se pedía información a los transeúntes y se investigaban las zonas de actividad sospechosa relacionadas con el tráfico de armas.
Las acciones consistieron en detener el tráfico, detener a los peatones, y realizar registros e interrogatorios.