Es un programa residencial para jóvenes varones con comportamientos infractores y/o en situación de vulnerabilidad social. El objetivo es mejorar las habilidades sociales, conductuales y académicas en un contexto comunitario de inspiración familiar, para el regreso a las familias.
Los participantes son referidos por otros servicios, como las agencias de asistencia social, el sistema judicial o incluso por sus propios padres y cuidadores. La intervención abarca cinco elementos centrales:
1) desarrollo y mantenimiento de relaciones interpersonales saludables;
2) desarrollo de habilidades socioemocionales;
3) desarrollo moral, con bases espirituales;
4) enfoque familiar, y
5) desarrollo del autocontrol y la autoeficacia.
El programa tiene una duración promedio de 12 a 18 meses de internado escolar, donde se ofrecen servicios educativos y actividades que simulan la vida familiar.
Evaluaciones de impacto
Una evaluación de impacto evidenció que los participantes en el programa tuvieron un aumento estadísticamente significativo en las calificaciones escolares promedio y en la percepción de la importancia de ir a la universidad, en comparación con el grupo de control. Sin embargo, el programa no mostró un impacto en los años de finalización de la escuela o la probabilidad de recibir un título de secundaria o universitario [1].
Refrencia bibliográfica
[1] Thompson, R. W., Smith, G. L., Osgood, D. W., Dowd, T. P., Friman, P. C., & Daly, D. L. (1996). Residential care: A study of short-and long-term educational effects. Children and Youth Services Review, 18(3), 221-242.