Es un programa de trabajo penitenciario incorporado en 1981, con el objetivo de contribuir a la reinserción social de las personas privadas de libertad, a través de la formación en habilidades ocupacionales, que proporciona capacitación técnica y trabajo remunerado.
Para participar en el programa, los reclusos deben cumplir los siguientes requisitos:
1) haber cumplido dos tercios de la duración mínima de su condena;
2) mostrar voluntad de trabajo y motivación para el cambio; y
3) presentar un comportamiento bueno o muy bueno.
Actualmente, hay más de diez categorías de actividades laborales. Sin embargo, el número de plazas disponibles en cada una de ellas es reducido y menos de una cuarta parte de la población penitenciaria está inscrita en programas de trabajo.