Una evaluación de impacto evidenció que a los 12 meses de seguimiento tras el inicio del programa, las mujeres que recibieron la intervención tuvieron una mayor reducción media de los episodios de violencia de pareja en comparación con las del grupo de control que recibieron el tratamiento habitual (-8,2; IC del 95%: -14,9 a -1,5; p = 0,02) [1].
También se observaron reducciones estadísticamente mayores entre los hombres que recibieron el programa en comparación con los que recibieron el tratamiento habitual (-4,5; IC del 95%: -6,9 a -2,2) [1].
El estudio tenía un diseño experimental, con una muestra de 123 parejas asignadas al grupo de tratamiento (participantes en el programa CETA) y 125 al grupo de control (asistentes habituales al programa TAU-Plus) [1].