Es un programa para prevenir la violencia, para el seguimiento de los adolescentes de 10 a 17 años de un centro de internación del sistema de justicia juvenil. El objetivo es ayudarlos a superar los factores de riesgo, como la cooptación de pandillas, la violencia, el crimen y el abuso de sustancias, y reducir la reincidencia en el delito.
La intervención se basa en cuatro temas:
1) mejora de la autoestima;
2) habilidades de comunicación;
3) técnicas de resolución de problemas;
4) establecimiento de objetivos y toma de decisiones.