Es un programa aplicado por las autoridades policiales para detectar vehículos buscados, como los denunciados como robados o desaparecidos.
La intervención consiste en instalar cámaras de infrarrojos en los coches de policía (aunque también pueden permanecer en un lugar fijo, como una plaza de peaje).
Al paso de los coches civiles, las cámaras captan mediante una foto el material reflectante de las matrículas. Las imágenes se almacenan en un software de reconocimiento de caracteres que determina los números y letras exactos de las matrículas.
Casi simultáneamente, las placas se comparan con una “lista caliente” de vehículos. Cuando un coche está registrado en esta lista, se envía una señal a las fuerzas del orden. A continuación, el agente comprueba la exactitud de estos datos observando los números y las letras de la placa antes de tomar cualquier medida.