Es un programa cognitivo-conductual diseñado para tratar el trastorno de estrés postraumático (TEPT) en las víctimas de agresiones sexuales. El objetivo es reestructurar los pensamientos desequilibrados directamente relacionados con el trauma.
La técnica terapéutica está manualizada y se lleva a cabo en 12 sesiones. Las sesiones se centran en las creencias distorsionadas (como la negación y la culpa), así como en las creencias excesivamente generalizadas sobre sí misma y el mundo. Las víctimas también son expuestas a su experiencia traumática mediante la escritura de informes detallados del incidente y su lectura en voz alta a sus terapeutas.
Los terapeutas alientan a las pacientes a experimentar emociones a medida que escriben y leen el informe, en un esfuerzo para determinar mejor las áreas de creencias, lógicas o supuestos conflictivos que tienen en relación con el trauma.