Es un programa de terapia familiar a corto plazo y redireccionamiento de jóvenes de 11 a 18 años en conflicto con la ley. El objetivo es ayudarlos a superar los problemas de comportamiento, el uso abusivo de sustancias y la participación en delitos.
Propone los siguientes pasos:
1) compromiso, que protege a los jóvenes y las familias de la salida temprana del programa;
2) motivación, diseñada para cambiar las reacciones y las creencias emocionales desadaptativas y promover la esperanza de un cambio duradero;
3) evaluación, dirigida a comprender al individuo, el sistema familiar y las funciones interpersonales;
4) cambio de comportamiento, que consiste en el entrenamiento en comunicación, tareas específicas, habilidades parentales y técnicas;
5) generalización, durante la cual la gestión de casos familiares se guía por necesidades funcionales individuales.