Es un enfoque psicoterapéutico multisistémico para familias con niños/as de 6 a 17 años que se encuentran bajo supervisión de instituciones de protección infantil, debido a antecedentes de victimización por maltrato o negligencia. El objetivo es prevenir la revictimización de los niños/as y evitar la separación institucional de las familias.
El equipo consta de tres psicólogos, un asistente de crisis, un psiquiatra y un supervisor, que aplican intervenciones en el hogar u otros lugares que sean adecuados para la familia. El enfoque abarca tratamiento cognitivo-conductual para el manejo de la ira y la agresividad, y para reducir los síntomas de estrés postraumático; terapia de refuerzo para el tratamiento del abuso de sustancias; la toma de conciencia sobre las prácticas de maltrato y negligencia, y la enseñanza de habilidades de comunicación familiar y resolución de problemas.