Es un programa de reinserción para personas condenadas por delitos violentos, que consiste en la prestación de servicios de reinserción social mediante dos componentes:
1) dentro de la prisión, donde se lleva a cabo la evaluación y la planificación de las intervenciones y el acceso a los servicios;
2) en la comunidad, cuando se produce el ingreso en los servicios comunitarios y el seguimiento durante seis meses.
El enfoque sigue los principios de riesgo, demanda y capacidad de respuesta, adaptando la intensidad de la intervención al nivel del riesgo y la demanda que se presente.