Es un programa residencial de transición que ofrece empleo para personas que acaban de dejar el encarcelamiento. El objetivo es prevenir la reincidencia a través de la garantía de empleo, ingresos, vivienda y estabilidad financiera. Los participantes en el programa deben ser aceptados en instituciones de acogida del Departamento de Servicios para Moradores de la Calle y pasar por evaluaciones médicas y psiquiátricas. La intervención consiste en reuniones bimensuales con un gestor de casos, en las que se elabora un plan individualizado de transición e independencia y se evalúa la adherencia al programa. El programa tiene una duración media de un año y está estructurado en tres fases:
1) los primeros 30 días;
2) empleo para la transición, y
3) transición a la independencia.
Al finalizar el programa, los participantes reciben asistencia financiera durante cinco meses si mantienen los requisitos de empleo, vivienda y sobriedad.