Es un programa coordinado por universidades y dirigido a adolescentes infractores de la ley de ambos sexos, de entre 13 y 15 años. El objetivo es prevenir la delincuencia juvenil y “desviar” a los adolescentes del sistema de justicia juvenil, reforzando los vínculos comunitarios y familiares.
Cada adolescente es acompañado durante 18 semanas por un gestor de casos (voluntario universitario). La fase activa del programa se desarrolla en las primeras 12 semanas, en las que el gestor acompaña al joven de 6 a 8 horas a la semana (en casa, en la escuela y en la comunidad). El trabajo del gestor consiste en informar a los adolescentes sobre los recursos comunitarios y ponerles en contacto con los servicios sociales, teniendo en cuenta sus intereses y necesidades individuales.
En las últimas cuatro semanas, denominadas fase de seguimiento, los gestores de casos reducen el tiempo de atención, actuando como consultores, preparando a los adolescentes para utilizar las técnicas y estrategias que han aprendido durante el programa.