Es un programa de reorientación para el tratamiento de adultos en conflicto con la ley y con problemas asociados al abuso de sustancias. El objetivo es ofrecer una alternativa al encarcelamiento, a través de un servicio residencial de tratamiento en la comunidad.
La participación es voluntaria, con posibilidad de retirarse en cualquier momento; no obstante, en este caso, se remite a la persona al sistema penitenciario para que cumpla el resto de la pena. Al final del tratamiento residencial, los infractores reciben seguimiento durante dos años más por servicios ambulatorios, bajo supervisión de la comunidad.