Se trata de una intervención para el tratamiento de mujeres excarceladas que consumen drogas y han cometido delitos no violentos después de su período de encarcelamiento. El objetivo es reducir la reincidencia y el consumo de alcohol y otras drogas, promoviendo la recuperación.
El programa ofrece revisiones periódicas para la prevención de recaídas y la intervención temprana para evitar el reingreso en el sistema penitenciario, y aplica la entrevista motivacional y la intervención para reducir el riesgo del VIH.
La intervención consta de seis componentes:
1) compromiso continuo;
2) control y tratamiento trimestral;
3) eliminación de los obstáculos para la adherencia al tratamiento;
4) mejora de los resultados del tratamiento;
5) formación en habilidades de autocuidado; y
6) resolución proactiva de problemas asociados al abuso de sustancias.