Una evaluación de impacto demostró que los participantes del programa tenían mayores ganancias en habilidades sociales, menores niveles de mala conducta institucional y menos probabilidades de reincidencia que el grupo de control [1].
El estudio tuvo un diseño experimental con una muestra de 54 adolescentes internos en un centro correccional juvenil de seguridad media. De estos, 18 se encontraban en condición experimental y 36 en una de las dos condiciones de control [1].