Es un programa de asistencia y supervisión de adultos jóvenes de 17 a 22 años egresados de casas de acogida, casas correccionales e instituciones de salud mental. El objetivo consiste en desarrollar habilidades para una vida adulta estable y segura, prevenir la reincidencia o la primera participación en conductas delictivas, así como promover la alfabetización y la entrada al mercado laboral.
La intervención consiste en reuniones semanales entre expertos y participantes, y abarca las familias y los servicios de asistencia comunitaria para facilitar el proceso de transición a la sociedad. Los expertos están disponibles las 24 horas del día y aplican tratamiento individualizado, con metas y seguimiento en entornos escolares, profesionales y domiciliarios. La intervención sigue un modelo estructurado que aborda la regulación emocional, los cambios de comportamiento, el entrenamiento en habilidades cognitivas, la psicoeducación sobre el trauma y asesoramiento vocacional.