Es un programa de tratamiento en el modelo de comunidad residencial, para personas privadas de libertad que hacen uso abusivo de las drogas y que han sido condenadas por delitos no violentos.
El enfoque del programa se centra en la abstinencia, para evitar la recaída y adaptarse a la vida independiente. El tratamiento se realiza durante 21 meses, e incluye evaluaciones, orientación, sesiones de asesoramiento individual, grupal y familiar, y formación profesional para la inserción en el mercado laboral.