Una evaluación de impacto evidenció que el programa tuvo un aumento estadísticamente significativo de los resultados de bienestar de los niños cuyos padres recibieron la intervención, así como una mayor reunificación familiar y menos adopciones y ceses de la patria potestad. Los niños pasaron una media de 645 días en centros de acogida, frente a una media de 655 días en el caso de aquellos cuyos padres no habían recibido la intervención. Esta diferencia fue estadísticamente significativa.
En la variable sobre reincidencia, los padres que recibieron el tratamiento tenían menos probabilidades de reincidir en el primer año tras el inicio de la tramitación del caso, y este patrón se mantuvo durante los cuatro años posteriores al ingreso en el tribunal de drogas, manteniéndose el patrón de diferencias cada año. Además, los padres también pasaron más tiempo en programas de tratamiento para la drogodependencia, y el 73 % de ellos completó el tratamiento, en comparación con el 44 % de los padres que no recibieron acompañamiento del tribunal [1].
El estudio tenía un diseño cuasi experimental, con un grupo de tratamiento (n = 331) compuesto por un 33% de integrantes de sexo masculino y un 93% de blancos, 3% de latinos y 2% de afroamericanos, con una edad media de 28 años. El grupo de comparación (n = 349) estaba formado por un 38% de integrantes de sexo masculino y un 93% de blancos, un 4% de latinos y un 2% de afroamericanos, con una edad media de 27 años [1].