Es un programa de redireccionamiento que acompaña a los adultos con problemas de abuso de sustancias para reducir su participación delictiva.
Los requisitos del programa incluyen:
1) participación en grupos semanales de autoayuda;
2) reuniones con gestores de casos, participación en sesiones de asesoramiento individual y familiar;
3) pago de tasas;
4) compromiso con horas de servicio comunitario;
5) presentación de pruebas de orina al azar cada semana; y
6) participación semanal en un tribunal de drogas.
Los participantes también reciben cupones de alimentos, servicios de asistencia social, vacantes en refugios, servicios de salud mental, servicios médicos y odontológicos, y acceso a cursos de manejo de la ira y desarrollo de habilidades parentales.