Es un programa para tratar a los adolescentes en conflicto con la ley y con problemas asociados con el abuso de drogas, que atiende también a sus familias.
El servicio incluyó las siguientes fases:
1) evaluación y planificación;
2) apoyo y formación de nuevas habilidades;
3) fortalecer las capacidades y consolidar el apoyo; y
4) seguimiento.
Para avanzar a la siguiente fase, los participantes deben abstenerse del uso de drogas y alcohol, lo cual debe comprobarse a través de una serie de pruebas, participar en las sesiones de tratamiento de abuso de sustancias y no cometer nuevos delitos. El monitoreo se desarrolla durante 40 semanas y la supervisión de los servicios ofrecidos es llevada a cabo por los tribunales de drogas.