Se trata de un enfoque policial de puntos calientes centrado en la estrategia de “ventanas rotas” realizado en tres ciudades de California. Su objetivo es reducir la sensación de inseguridad y el miedo a la delincuencia y aumentar la percepción de la eficacia policial entre los vecinos.
La intervención consiste en reasignar recursos policiales a pequeñas zonas con altos índices de delincuencia para reducir el desorden y la delincuencia en el barrio. El enfoque se aplica en 55 cuadras que reciben una atención policial adicional de tres horas a la semana, además del nivel normal de vigilancia.
Los agentes reciben un día de formación para el despliegue y se les instruye para que prefieran las advertencias y las amonestaciones a las sanciones formales en los casos en que se cometen infracciones leves por primera vez, mientras que se sugiere la detención en los casos de reincidencia y de infracciones graves.