Es un programa de transición de la cárcel a la comunidad. Su objetivo es reducir la reincidencia, resolver la falta de vivienda y promover el uso de múltiples sistemas y servicios para personas con discapacidad (con trastornos del desarrollo, adicciones graves y problemas de salud o comportamiento) que estuvieron en el sistema penitenciario.
Los componentes básicos del programa incluían la colocación en una vivienda y la derivación al menos a un servicio relacionado con la educación, la salud mental, el consumo de sustancias u otra categoría, como servicios comunitarios, acceso a un gimnasio, tratamientos para el control de la ira y formación en materia financiera.