Es un programa de acompañamiento comunitario para personas egresadas del sistema penitenciario, diagnosticadas con trastornos mentales y/o uso abusivo de sustancias psicoactivas.
Tiene como objetivo fomentar la independencia de estas personas a través de la reinserción en el mercado laboral, el monitoreo de la medicación, la recuperación del uso de sustancias (alcohólicos/narcóticos anónimos), el acompañamiento en la comunidad terapéutica (incluido el grupo psicoeducativo, el asesoramiento, y la formación emocional y del comportamiento) y por el sistema de Justicia Penal.
El servicio se realiza durante seis meses, con una frecuencia de tres a siete días a la semana, y la carga de trabajo es de tres a cinco horas al día.