Es un programa de mediación escolar diseñado para lidiar con conflictos dentro y fuera de la escuela, así como trabajar para tener entornos escolares libres de drogas. El objetivo es reducir la violencia y alentar la adopción de sanciones disciplinarias para mejorar el desempeño escolar.
El programa ofrece un conjunto de estrategias que incluyen capacitación en habilidades sociales, prevención y resolución de conflictos, participación de los padres y asesoramiento entre pares. Los estudiantes capacitados aplican estas intervenciones como mediadores y deben conformar un equipo representativo de la escuela en su diversidad de género, etnia, raza y otros marcadores sociales de diferencias.