Es un programa educativo basado en la fe para preparar a personas privadas de libertad para la reintegración social. La participación es voluntaria e incluye tres fases:
1) la primera fase dura 12 meses y ocurre en una galería específica de la unidad de prisión. Se trabajan los fundamentos del “cambio interior”, las competencias cognitivas y morales, la responsabilización por los actos desviados, la dependencia química y los pasos para prevenir recaídas;
2) la segunda fase se desarrolla en seis meses, a través de actividades ocupacionales, escolares y seguimiento individual por tutores;
3) la tercera fase tiene una duración de 12 meses, y permite que los egresados se vinculen con servicios socioales y asistenciales en la comunidad de origen, y que accedan a beneficios de vivienda e inserción en el mercado laboral.