Es un programa de tratamiento cognitivo-conductual para estudiantes de 8 a 12 años que presentan comportamientos agresivos y/o disruptivos, o trastornos de conducta. El objetivo es reducir los comportamientos agresivos y disruptivos en niños/as en situaciones vulnerables.
El programa opera a través de seis componentes:
1) identificación de signos/síntomas;
2) interpretación de signos/síntomas;
3) aclaración de objetivos;
4) formulación preliminar del plan de intervención;
5) diseño definitivo de la intervención; y
6) cambio de comportamiento.
La intervención incluye técnicas de reestructuración cognitiva, educación emocional, juego de roles, refuerzo positivo y entrenamiento en habilidades sociales y de procesamiento de información. El programa está estructurado en 10 sesiones, una individual y nueve grupales. La participación de la familia es voluntaria, aunque se requiere la autorización de los adultos responsables para la participación del niño/a.