Es un programa del tribunal de drogas dirigido a mujeres implicadas en el sistema de justicia penal. El objetivo es ofrecer tratamiento específico para las mujeres y prevenir la implicación en actividades delictivas y la recaída en el consumo de sustancias.
El programa consiste en la aplicación de abordajes cognitivos-conductuales, terapias experienciales (como el arteterapia), meditación y técnicas de entrenamiento de habilidades y psicoeducación compatibles con el género femenino.
La intervención se lleva a cabo en un entorno judicial y requiere un seguimiento intensivo, pruebas de drogas frecuentes, sanciones por infracciones y tratamiento comunitario.
Las intervenciones psicoterapéuticas incluyen la toma de conciencia sobre el abuso de drogas; el refuerzo de la autoestima y la autoeficacia; conversaciones sobre la familia, la maternidad, las relaciones afectivas, la sexualidad y espiritualidad; el tratamiento de los síntomas de estrés postraumático; el desarrollo de habilidades de manejo del estrés, y la regulación emocional, entre otras intervenciones.