Una evaluación de impacto reveló resultados positivos y significativos en las aptitudes y en las capacidades de los jóvenes. Sin embargo, estos efectos solo fueron positivos a corto plazo. Tras un año de exposición al tratamiento, los jóvenes retrocedieron a niveles similares a los del período anterior a la intervención [1].
El estudio analizó los efectos del programa utilizando la metodología de datos de panel combinada con el emparejamiento por puntaje de propensión. El grupo de control estaba formado por jóvenes que solicitaron participar en el programa pero no fueron aceptados debido al limitado número de plazas. Estos se compararon, en varias mediciones a lo largo del tiempo, con los que recibieron la intervención. Los resultados evaluados por los investigadores fueron: (i) autoestima (creencias en las propias capacidades), (ii) competencias relacionadas con el lugar de trabajo, (iii) resiliencia y (iv) empleabilidad.