Un estudio controlado aleatorizado (RCT) encontró que la intervención SASA! tuvo un impacto significativo en las actitudes y en los comportamientos, reduciendo la aceptación social de la desigualdad de género y la violencia de pareja y disminuyendo la experiencia real de dicho tipo de violencia [1].
Tanto los hombres como las mujeres informaron de una menor aceptación social de la violencia de pareja, aunque el resultado fue estadísticamente significativo solo en el caso de las mujeres. También hubo, tanto entre las mujeres como entre los hombres, una aceptación significativamente mayor en torno a la idea de que una mujer puede negarse a mantener relaciones sexuales.
En comparación con las mujeres del grupo de control, se produjo una reducción del 52% de los episodios de violencia física por parte de la pareja, y una disminución menor, y estadísticamente no significativa, de los episodios de violencia sexual.