Es un proyecto de disuasión de conductas delictivas para varones adolescentes, acompañado por el tribunal de menores. El objetivo es reducir la reincidencia y los comportamientos disruptivos.
La intervención se realiza en formato de educación entre pares, a través de reuniones que suman cinco horas y que son impartidas por otros infractores en una unidad penitenciaria.
La intención es que desde la convivencia y los relatos explícitos de la vida en prisión se pueda disuadir de futuros comportamientos delictivos entre los participantes en el programa, pero sin el uso de tácticas de castigo como la imposición del miedo, la intimidación o la confrontación.