Es un programa de redireccionamiento judicial para personas acusadas de conducir en estado de embriaguez por segunda vez, o por el abuso de sustancias psicoactivas. El objetivo es reducir el encarcelamiento, el consumo de sustancias y el riesgo de reincidencia.
El programa ofrece pruebas diarias de alcoholemia y pruebas semanales de drogas, visitas domiciliarias aleatorias y la aplicación de sanciones e incentivos.
Un gestor de casos elabora, junto con el tribunal, un plan de tratamiento estructurado. Los participantes deben permanecer empleados y asistir a dos audiencias por semana, además de la terapia individual y de grupo (Alcohólicos/Narcóticos Anónimos). La intervención dura un mínimo de 17,5 meses y un máximo de 24 meses.