Se trata de un programa diseñado para mejorar la legitimidad de la policía durante los encuentros con los ciudadanos mediante enfoques basados en los principios del procedimiento justo.
Los agentes de tráfico realizaron controles de carretera cerca de bares, restaurantes o lugares similares y en las entradas o salidas de las autopistas, abordando a los conductores de forma aleatoria y realizando pruebas de alcoholemia para detectar el consumo de alcohol.
Estos controles de carretera se realizaron en momentos y lugares predeterminados, para crear un efecto embudo para que los conductores no pudieran evitarlos. Durante la aproximación, los agentes de policía usaron un guion especializado, que incluía elementos clave del procedimiento justo, una breve explicación sobre el motivo del control de carretera e instrucciones sobre cómo realizar la prueba de alcoholemia.
El objetivo era ver si el uso del guion especializado podía aumentar la confianza del conductor hacia la policía, y así cambiar su opinión sobre el consumo de alcohol y la conducción.