Es un tratamiento psicoterapéutico para los agresores sexuales que acaban de salir de la cárcel. El objetivo es reducir la reincidencia y ofrecer tratamiento para trastornos y déficits psicológicos.
La intervención está estructurada en dos componentes: autorregulación y desarrollo de habilidades sociales, con una duración de tres a cuatro meses.
El programa ofrece terapia grupal e individual en función del enfoque cognitivo-conductual centrado en la prevención de la recaída y consiste en:
1) educación sexual;
2) capacitación en habilidades socioemocionales, como asertividad y autocontrol; y
3) aplicación de técnicas como terapia de aversión, confrontación, sensibilización encubierta, juego de roles y psicoterapia de apoyo.