Una revisión sistemática con metaanalisis de Campbell Collaboration y su actualización por parte del Instituto Australiano de Criminología compararon resultados de 26 estudios cuantitativos y encontraron que el trabajo policial centrado en puntos de venta de droga en la calle es eficaz para reducir los delitos relacionados con las drogas, pero no hay evidencia de que reduzca las llamadas de servicio, si no son estrategias proactivas de policiamiento. El trabajo policial tradicional, de tipo reactivo, es menos eficaz para los delitos relacionados con la venta de drogas y nada eficaz para reducir las llamadas de servicio. En contraste, el policiamiento orientado por problemas (POP, por sus siglas en inglés), de puntos calientes o policiamiento comunitario son eficacez en ambos puntos. Las intervenciones geográficamente focalizadas son más efectivas en reducir los delitos de drogas que las intervenciones genéricas. Asimismo, las intervenciones que trabajan en áreas problemáticas más grandes para intervención son más eficaces para reducir los delitos de drogas (pero no las llamadas de servicio) que los enfoques que se centran en lugares micro problemáticos [1] [2].
Una segunda revision sistemática, que identificó 15 estudios (metodológicamente menos rigurosos) que evaluaron estrategias centradas en el combate del tráfico de drogas en puntos de venta situados en las calles, sugiere que es poco probable que el aumento del policiamiento en aplicación de las leyes sobre drogas reduzca la violencia en el mercado de las drogas [3].