Una revisión sistemática de Campbell Collaboration identificó 30 estudios que evaluaron el impacto de los programas de resocialización de jóvenes de sexo masculino, de 12 a 21 años, con una historia de involucramiento en delitos [1]. Las intervenciones aplicaban terapia conductista, terapia cognitivo-conductual y estrategias educativas. La evaluación general de los programas reveló una reducción media de la reincidencia del 6%.
Sin embargo, otra revisión sistemática con metaanálisis evaluó 30 programas de apoyo para la reintegración de jóvenes infractores y reportó evidencias mixtas para este tipo de programa. Aunque algunos de los estudios abarcados por esta revisión hayan identificado experiencias exitosas en términos de reducción de la reincidencia entre los jóvenes infractores, el impacto registrado no fue estadísticamente significativo, en general. Además, según la Plataforma Crime Reduction Toolkit, el efecto varía según la forma de cuantificación utilizada. Cuando la reincidencia se midió a través del contacto con las autoridades policiales (registros de nuevas detenciones, por ejemplo), los jóvenes que participaron en los programas mostraron niveles significativamente más bajos de reincidencia que los no participantes. Sin embargo, este no fue el resultado encontrado en aquellos estudios en los que la reincidencia se midió a través de autoinformes o casos judiciales. Por ello, la citada plataforma clasifica las evidencias de estas intervenciones como “mixtas” [2].
La Plataforma Crime Solutions incluye, además de esta revisión, otras dos que encontraron impactos pequeños pero estadísticamente significativos en la reincidencia [3] [4]. En vista de ello, esta plataforma clasifica estas intervenciones como prometedoras.